jueves, 5 de noviembre de 2015

Para desinvertir el cuello, doblar

Por Félix Lara Canovaca


Los caballos que presentan el defecto de puesta en mano de invertir su cuello (pesando en la mano y tirando de ella) tienen su referencia visual en la musculatura del cuello. Puede apreciarse en ellos tensión en el esternocefálico que esbozará una línea convexa y engrosada. La solución al problema empieza por doblar el cuello, ya que al hacerlo eliminamos la tensión en dicho músculo y en consecuencia se relaja amoldándose a una línea cóncava y más delgada. Y es que ciertamente, como dice Jean Licart: “La acción aislada de uno de estos músculos pares coopera en las incurvaciones del cuello”




Fotografía 1: Los esternocefálicos son mecánicamente músculos flexores del cuello junto con los braquiocefálicos.




Figura 1: Las incurvaciones del cuello, incompatibles con la contracción simultánea de sus dos inversores, obligan al alargamiento de uno de ellos. Es imposible para el caballo incurvar e invertir el cuello a la misma vez.




Al doblar el cuello debemos tener en cuenta SIEMPRE que la rienda exterior es la que aguanta -o coge-  al caballo, que puede llegar a pesar 600 kg y que, por tanto, debe funcionar paralela al eje del caballo, osea a su columna vertebral, luego normalmente no hay que subir la mano. Por contra, la mano de dentro es la que dobla el cuello, sube la nuca, descontrae… y siempre en definitiva, referida al balancín del caballo que puede pesar unos 60 kg. Es por ello, que no debe ejercer la misma tensión el brazo de dentro que el brazo de fuera. Fundamental es, que la mano de dentro no aguante cuando incurvamos o descontraemos (codo y hombro relajado y bíceps cero).

El método para desinvertir comienza siempre al paso, por ser el aire que más equilibrio y menos inercia aporta. El modo de hacer consiste en subir la nuca y mover los dedos al acecho de la cesión de mandíbula. Justo en el momento en que el caballo tire de la mano –y aquí la velocidad es importantísima: no llegar tarde- he de romperle el eje doblándole el cuello (rienda exterior aguanta e interior dobla) e inmediatamente después de la flexión –cesión del caballo- aflojamos la rienda dejándola resbalar por nuestra mano al tiempo que ponemos la pierna a tope. En caballos con tendencia a tirar SIEMPRE, no se deben soltar las riendas para que no aprendan que tirando se libran del contacto. En este caso particular, tras doblar el cuello y conseguir la flexión, inmediatamente con la rienda exterior vamos enderezando el cuello poco a poco hasta ponerlo donde nos interesa. Comprobaremos, tras las repeticiones oportunas, como el caballo se aguanta cada vez más con la nuca bien alta, sin pesar en la mano y con la mandíbula relajada soltando el hierro. Conviene ser comedidos con la exigencia que le supone al caballo este nivel de reunión y alargar el aire a los dos o tres trancos buenos a cámara lenta. 

A medida que el caballo vaya asimilando AL PASO que tirando de la rienda no consigue el gesto confortable declinará por abandonar el hábito de tirar y es en ese momento cuando podremos repetir el ejercicio a trote y galope. (Siempre de menos a más y sin olvidar que lo que sembremos al paso lo recogeremos al galope).

Tras varias sesiones y tras dedicarle largos tiempos a desinvertir el cuello al paso, puede sentirse la elasticidad1 en la nuca, distinta de la flexibilidad2. Es precisamente la elasticidad la que permite al cuello bascular correctamente -sobre todo al paso y al galope- lo que redundará en un mejor equilibrio. No hay que olvidar la importancia del balancín cuello-cabeza en el equilibrio del caballo 

      Durante toda la sesión hemos de tener muy en cuenta la máxima de Baucher “Manos sin piernas y pierna sin manos” (o una cosa o la otra, para no confudir)
Dedicar el tiempo necesario a este ejercicio, tanto como el caballo necesite para soltar el hierro y quedar enterado de que tirando no gana, sino justo lo contrario: gesto confortable y económico.
Oponer a la fuerza, -tirones del caballo- no la fuerza, sino el momento de la inercia, o lo que es lo mismo doblar el cuello –en torno a su base: eje de giro vertical-, ya que el momento de inercia sólo depende de la geometría del cuerpo y de la posición del eje de giro; pero no depende de las fuerzas que intervienen en el movimiento.
Tras unas semanas de práctica y tras probar varios hierros, el filete de palillos ha resultado ser una valiosa herramienta por su eficacia a la hora de doblar el cuello. Potencia el juego de los dedos y es por ello que nos ayuda a inutilizar el bíceps, o por lo menos a pensar en inutilizarlo, que no es poco. 





(1)   La elasticidad es por definición la propiedad general de los cuerpos sólidos, mediante la cual recobran su extensión y forma, tan pronto como cesa la acción de la fuerza que las deformaba.  

(2)   Disposición para doblarse fácilmente.


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